Ya sabemos qué hacer cuando tenemos hambre, sed o sueño: comer, beber o dormir.Pero la mayoría no sabemos qué hacer cuando estamos tristes, angustiados o decepcionados.Sin embargo, existe el entrenamiento emocional, aunque ahora nos sorprenda tanto como hace unas décadas nos sorprendía ver correr a alguien por la calle. Igual que hemos incorporado el entrenamientoSigue leyendo «El libro de las pequeñas revoluciones»