Todos vemos a nuestro alrededor, como la gente va y viene pegada a un aparatito. Incluso, algunos llevan sus orejas adornadas con unos cables que salen desde sus oídos, y otros, como si de una epidemia se tratara ya sin cables. Que curioso que un aparatito, que en un principio tenía la misión de contactarSigue leyendo «Nuestra prolongación»
Debe estar conectado para enviar un comentario.